Practicas Judías en la Iglesia

Por Mario E. Fumero

Al hablar de Israel como nación estoy identificando a un pueblo donde la identidad nacional se funde con sus creencias, esperanzas, costumbres y liturgia. Muchas veces estas actitudes, apegadas a la ley, les llevaron al fanatismo e hipocresía, lo cual fue condenado por Jesús (Isaías 58, Mateo 23), ya que se hicieron esclavos de preceptos que iban más allá de lo que Dios deseaba.

Todas las fiestas, ceremonias, el mismo tabernáculo y las profecías del A.T. eran sombra de lo que ocurriría a través de ellos. Estas realidades se fusionaron a su existencia, revelando dos verdades esenciales:

  • 1º- La realidad del pecado, que separa al hombre de Dios.
  • 2ª La necesidad de un Salvador o Mesías, que vendría a redimir a su pueblo, pero salvando a la humanidad que creyera en Él, para cumplir la promesa dada a Abraham.

Con el nacimiento de Israel se instaura la circuncisión, y después, por medio de la tipología del tabernáculo, se revela el plan de redención y la realidad del pecado. ¿Qué era el tabernáculo? Un símbolo que mostraba la exclusión del pueblo de la presencia de Dios, por su pecado, y la necesidad imperiosa de una expiación, para alcanzar el perdón por medio del derramamiento de la sangre de un cordero o macho cabrío perfecto e inocente.

JESÚS ES EL TABERNÁCULO PERFECTO

            Antes de la venida de Jesús, el tabernáculo, con sus ritos y ceremonias, había quedado parcialmente abrogado (Hebreos 7:18) debido a la primera diáspora. Con la muerte de Jesús en la cruz, y la posterior diáspora de los judíos, quedo anulado completamente lo poco que quedaba del sacerdocio y los sacrificios (Hebreos 8:1-7). Jesús vino a ser el sumo sacerdote que hizo, con un solo sacrificio, la expiación perfecta y eterna para toda la humanidad, principalmente para los gentiles, aunque valedera también para los judíos que creyeran en su nombre (Hebreos 9:23-28). No podemos vincular tradiciones y costumbres judías con el quehacer cristiano, como actualmente se promueve, porque sería volver a la esclavitud de la ley y las ceremonias.

Para la mente judía el Creador habitaba o en el templo de Jerusalén o en el tabernáculo, y para los samaritanos habitaba  en el Monte Santo, como le dijo la mujer samaritana a Jesús, (Juan 4:21-24). Para los cristianos, el Dios revelado en Jesucristo, no necesitaba templos hechos por manos de hombres (Hechos 17:24), sino que ha convertido nuestros corazones en su morada. Lo externo es secundario, lo interno es primario. ¿No es acaso la misma idea que Dios tenía cuando al buscar Rey para Israel, le dijo a Samuel que no mirara su parecer, porque el hombre mira lo que hay fuera, más Dios mira el corazón? (1Samuel 16:7).

La doctrina cristiana revoluciona la fe judaica. Sin embargo, no arrancó de estos sus tradiciones, porque según indicaba la profecía, así tenía que ser. Nosotros, con todo nuestro buen deseo de convertir a los judíos al Mesías Jesús, no podemos cambiar la historia, ni las profecías, porque Israel actualmente espera a su mesías con ansias, y es que la Palabramenciona al mesías que vendrá para Israel de forma majestuosa (Isaías 11:1-4, 32:1-2) reinando con su pueblo por mil años, como dice Isaías 62:2-3 “Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará. Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo”. (ver también  Apocalipsis capítulos 19 y 20).

RESURRECCIÓN DEL ESPÍRITU DE LOS GÁLATAS

El otro elemento judío, que está causando problema en algunas iglesias cristianas con tendencia a seguir la doctrina de los Gálatas, es el relacionado con las ceremonias, fiestas y costumbres hebreas.

Todas las fiestas judías están asociadas a un acontecimiento histórico en la vida de Israel. Por ejemplo: la fiesta del “Shabbat” está vinculada con la obediencia a uno de los mandamientos de Moisés (Éxodo 20:9) que establece guardar un día después de tener seis de trabajo, este es el séptimo, partiendo de que Dios, después de terminar la creación, descanso al séptimo día. Para los judíos esta celebración no solo en-vuelve un descanso, sino toda una liturgia de evocación y obediencia a la Torá y el Talmud[1], o leyes mosaicas (Levítico 23:1-3). Tenemos, además, la fiesta del Yom Kippur, que evoca la expiación que el sumo sacerdote hacía una vez al año por los pecados del pueblo. La fiesta de la Pascua y de “Hag HaMetzah”, o de los panes sin levadura (Éxodo 12:14-15), que evoca la epopeya de la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto, para llevarles a la tierra prometida. Esta celebración está vinculada a la última plaga, cuando los hebreos marcaron los dinteles de sus puertas con la sangre de un cordero, para que el ángel de la muerte pasara de largo (Éxodo 12:22) y no matara a los primogénitos de la casa de Israel.

 La fiesta de las primicias es aquella en la cual traían los primeros frutos de la cosecha al tabernáculo, en expresión de gratitud a Dios (Levítico 23:10-14). La fiesta de Pentecostés oShavout (Levítico 23:15-21) se hacía cincuenta días después de la Pascua, como una expresión de acción de gracias, y traían las primicias de la cebada para ser remecida delante del Señor. La fiesta de Año Nuevo, que se efectúa en otoño, o fiesta de las trompetas, llamada también “Rosh Hashanah”, y así también la fiesta la de los Tabernáculos etc. Todas ellas evocaban tanto su pasado, como su futuro, con relación a las promesas divinas. Muchas de ellas siguen vigentes, otras han dejado de ser, pero los judíos conservan su recuerdo.

LA MÚSICA Y EL FOLKLORE

Tenemos por otro lado la música o el folklore judaico, con sus ritmos, vestuario y comida, tan vinculado a su fe y ceremonias que es imposible separar una cosa de la otra. Es ahí donde surge el problema, pues además de todo lo señalado, están las normas vinculadas a la vida de los que forman este pueblo; como son las reglas que rigen sus relaciones humanas, la circuncisión, la disciplina en la formación de los hijos y todo un contexto que hace a este pueblo, una nación original y peculiar, que no puede, ni debe mezclarse o imitar otros modelos de conducta de otras naciones, lo cual en un pasado le fue causa de cautiverios y calamidades.

Los cristianos heredamos algunas costumbres hebreas dentro de nuestro estilo de vida. Jesús definió qué cosas debemos aceptar y qué cosas se deben desechar del A.T. y es que, aunque todo es válido, mucho de lo escrito se cumplió en Jesús. No obstante, las enseñanzas del Maestro rompen los esquemas legalistas, pero a pesar de ello, estos esquemas tratan de imponerse en los cristianos, creándose una crisis cultural y religiosa entre los principios y las costumbres gentiles o culturales de los pueblos, con las prácticas judías, debido a la convergencia de ambos pueblos. Me atrevo a afirmar que son más los cristianos que se vuelven judíos, que los judíos que abrazan la fe cristiana. Es por ello que vamos a dar un repaso a los acontecimientos más importantes expuestos en el Antiguo y Nuevo Testamento, para comprender no solo la problemática, sino la línea trazada por los apóstoles en relación con la conducta de la iglesia gentil frente a la cultura y mentalidad judía.

LA COMIDA KOSHER Y LA DIETA JUDÍA.

Una de las áreas más rigurosas en la vida de los judíos es aquella que tiene que ver con la forma de comer y preparar los alimentos. Toda comida tiene que ser preparada de acuerdo a las normas del “Kosher”, palabra que identifica la cocina judía, y que indica “está bien” con relación a lo que se come. Estas normas se desprenden de las enseñanzas de la Torá. EnLevítico 7:23-27 y Deuteronomio 14:3-21 se describen las condiciones alimenticias para su pueblos, y actualmente tienen que ser avaladas por un rabino[2].

Sus reglas son estrictas, y en algunas fiestas como en el Pesach (o la Pascua) el pan no podía tener levadura. Tampoco podían comer animales con pezuña hundida o que rumiaran, como por ejemplo, el cerdo, que es considerado <inmundo>: Estos empero no comeréis de los que rumian y de los que tienen pezuña: el camello, porque rumia mas no tiene pezuña hendida, habéis de tenerlo por inmundo” Levítico 11:3-5. A continuación da la lista de los animales inmundos que son: el conejo, la liebre, el cerdo etc.; (Levítico. 11:4-7) y respecto a los animales del mar, solo podían comer aquellos que tuvieran aletas y escamas (Levítico 11:9-12).

Además existían normas relacionadas con la carne, no se puede mezclar la carne con la leche o sus derivados (como el queso o la mantequilla) siguiendo las ordenanzas de Éxodo 23:19, 34:26 y Deuteronomio 14:21. Si usaban un plato para carne, no se podía poner en el queso, y si comían carne, debía esperar seis horas antes de tomar leche o sus derivados, pero si lo que tomaban primero era leche o queso, tan solo tenía que esperar dos horas para comer carne.

 Conversando con un anciano judío de 85 años, el cual conocía las costumbres alimenticias y las normas del “Kosher”, le pregunté: ¿De dónde sacan estas nor-mas sobre que hay que esperar seis horas para tomar leche si se come carne, porque la Torá no dice nada?  Y me contestó: “Porque el cuerpo digiere la carne en 6 horas, pero la leche en menos tiempo, y ambas cosas no se deben mezclar en el estomago, estas son normas impuestas por el Talmud”. Sobre el origen de tal norma me expuso que: “Moisés dio la pauta, pero los maestros rabinos establecieron las reglas en el Talmud, tanto esta norma, como la distancia que puede caminar un judío en sábado, están determinadas por el Talmud”.

¿Y quién hizo el Talmud? Pregunté; y me explicó que: “Entre los años 300 al 700  d.C. se juntaron 70 sabios rabinos y establecieron las reglas de lo que se puede y no se puede hacer. Estas reglas siguen vigentes, y no se podrán cambiar hasta que otros 70 sabios rabinos se reúnan y reconsideren las normas del Talmud, poniéndose de acuerdo. Y esto de ponerse de acuerdo es algo tan difícil, que cambiar las normas actuales se convierte en algo casi como “misión imposible”.

Pero no solo hay leyes alimenticias que regulaban la preparación de alimentos, sino que para comer tenían que lavarse las manos y  sentarse en familia, y debían: “Comer asimismo en un lugar limpio, tú y tus hijos y tus hijas contigo, el pecho mecido, y la espaldilla elevada, porque por derecho son tuyos, y de tus hijos, dados de los sacrificios de paz de los hijos de Israel” (Levitico 10:14). La ley regulaba incluso la postura física de los comensales. Las normas islámicas son muy parecidas a las de los judíos. De igual forma prohíben comer sangre, cerdo y animales que se usen para actos ocultistas (Sura II:168, V:1-4, VI:46)[3].

LAS COSTUMBRES ALIMENTICIAS EN LA IGLESIA PRIMITIVA

La costumbre alimenticia se dejo sentir en la iglesia primitiva por parte de los judíos convertidos a Cristo. En una ocasión el apóstol Pedro se mostró reacio a comer los animales inmundos que el Señor le presentó en un lienzo. Cuando Pedro vio los animales, y la voz que le dijo que matara y comiera, al ver que eran animales de pezuña, exclamó alarmado:Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás(Hechos 10:14).Esta expresión revela el apego que Pedro tenía a las costumbres del judaísmo en cuanto a las comidas. Entonces el Señor le respondió: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común y esto lo repitió tres veces (Hechos 10:15-16) ¿Cuál era el mensaje de esta revelación? Que debía romper sus pre-juicios, y abrir su mente para entender el trato que el Señor quería darles a los gentiles. Después lo envió a un gentil piadoso llamado Cornelio. El final de la historia está en el resto de ese capítulo.

En el concilio de Jerusalén, que veremos en el próximo capítulo, se definió hasta dónde los gentiles debían sujetarse a las leyes judaicas, y como debían cumplir las normas de la comida “kosher” o judía, que-dando estos limitados a no comer ahogado y sangre.  San Pablo expone la posición de la iglesia gentil al decir en Colosenses 2:16: “Por tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en parte de día de fiesta, o de nueva luna, o de sábados”. Pero si los judíos cristianos querían guardar tales prácticas, no había problema, debían adaptarse a ellos como enseña 1ª de Corintios 8:13: “Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, por no poner tropiezo a mi hermano”.

No hagamos que estas cosas se vuelvan dogmas y normas que maten el amor. Si crees que debes suprimir tal o cual cosa, hazlo, pero cuidado, nadie se condena por lo que entra por la boca, porque al fin y al cabo, todo va a la letrina (Mateo 15:17). Recordemos las enseñanzas bíblicas que dicen: “Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo” “No destruyamos la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias: pero es malo que el hombre haga tropezar a otro con lo que come” Romanos 14:17, 20.

¿Puede un cristiano ser vegetariano? ¿Y qué hay de malo en ello? Si lo hace como costumbre, y para cuidar la salud, bien hace, pero si cree que con tal acción es más santo y puro que otro, entonces aparece la pre-sunción y el pecado.

¿Debemos comer cerdo o animales con pezuña? ¿Pues qué te dice tu conciencia? Cada cual es libre de comer o no comer. Esto ni salva ni condena, a menos que quieras juzgar y condenar a otro porque no hace lo que tú haces. Si tu conciencia te reprende en cuanto a algún alimento, o siente que no te cae bien para tu salud, obedece a tu conciencia y no comas, porque si te hace daño estas pecando, aunque sea una comida kosher. Estas son las bases sobre las cuales los cris-tianos deben caminar. Si sientes que alguna comida te hace daño, por más bíblica que sea, si la comes, pecas contra tu cuerpo, el cual es templo del Espíritu Santo: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque comprados sois por precio: glorificad pues á Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintios 20, ver también 2 Corintios 6:16).

Es triste ver como por la falta de amor todas estas cosas apegadas a la ley han traído tragedias y divisiones a la Iglesia de Cristo en nuestros tiempos. En realidad debemos comer con sabiduría, sin gula y de la forma más sana posible, pero no cerremos la puertas del cielo a los que por tener costumbres contrarias a las normas judías u orientales ingieren ciertos alimentos que se catalogan en el Antiguo Testamento como “inmundos” (Levítico 11:4-7).

DANZAS Y COSTUMBRES CULTURALES JUDÍAS

Existe otro aspecto de prácticas judías que sin ser doctrinales o bíblicas, forman parte de su cultura, y nada tiene que ver con las demandas de Dios, como por ejemplo el uso de banderas y danzas en el culto.

Cada tribu de las doce que formaban Israel tenía su distintivo, con lo cual se identificaban. Al establecerse el Tabernáculo en el desierto, se instalaban por tribus con sus distintivos alrededor del mismo, ubicándose en el Este la tribu de Judá, Izacar, Zabulón, al sur la tribu de Rubén, Simeón y Gad, al oeste la de Efraín, Manasés y Benjamín, y al norte la de Dan y Neptalí. Quedaba exluida la tribu sacerdotal, la de Leví (Números 2:1-34).

Era normal que para mantener el orden en el peregrinar se usaran estandartes, igual que cuando sa-lían al combate. No era una liturgia, sino una estructura de control dentro del vagar por el desierto en busca de la tierra prometida. Tristemente hoy en las iglesias hacemos de los estandartes, no una forma de identificarnos en un desfile, algo lógico y aceptable, sino en método de adoración que muchas veces distrae al adorador.

La otra práctica del pueblo Israelita en sus fiestas era la danza[4]. No todas las fiestas necesariamente eran religiosas aunque podía existir este vínculo. A través de ella se expresaba gozo y alegría. Casi siempre había vino y danzas, como en las bodas de Caná (Juan 1:1-11) o celebraciones especiales. Siempre hay un vínculo religioso, pero la expresión de danza es un folclor que en momentos determinados podía añadirse a las celebraciones religiosas, pero no era algo común, principalmente en el culto de los cristianos primitivos. Es bueno determinar que cada pueblo tiene su folclor, entre ellos su música y danza, y no podemos afirmar que la danza hebrea sea parte del culto, sino de la cultura. En todo caso si que-remos adaptar una expresión de fiesta a algún evento religioso cristiano, deberíamos adaptar la danza fol-clórica del país en donde estemos y no imitar los modelos de otras naciones. Tampoco podemos espiritualizar la danza dándole sentido bíblico a lo que no lo tiene. Afirma Vicente Mercado Santamaría que un mesiánico rabino enseño que: El rikudím o danza hebrea es una actividad meramente recreativa entre los judíos alrededor del mundo, desde pequeños lo practican.  Es un baile folclórico, que no tiene nada que ver con lo espiritual, no tiene nada que ver con la Torá o cosa alguna de esas…es simplemente folclore”[5].  Son pocos los argumentos teológicos para defender o mantener la expresión de danza como fórmula de culto tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, pues esta aparece como expresión de fiesta y celebración. Sería bueno aclarar que el “danzar en el espíritu” es un mover de gozo que lleva a la persona a moverse en forma de danza pero no bajo el efecto de un ritmo, sino bajo la unción del poder del  Espíritu Santo.   Para  ello no hace falta escuela, ni practicas, ni ritmos. Considero que la expresión de danza no tiene nada de malo siempre y cuando  sea parte de una celebración, pero por favor, no conviertan esta expresión del   cuerpo en un ministerio dentro del culto de adoración.              


  • [1]-Talmud: El libro más importante del judaísmo post bíblico, considerado como la interpretación auténtica de la Torá o Ley escrita. Se compone de la Misná, redactada en hebreo (fines del s. II y s. III), y de la Guemará, escrita en arameo.

    [2] – “The Spice and Spirit of Kosher Jewish Cooking” The lubavitch Women´s Organization Division Bloch 1977

    [3] – Citas del libro del Corán.

    [4]-Danza: movimientos corporales rítmicos que siguen un patrón, acompañados generalmente con música y que sirve como forma de comunicación o expresión. Enciclopedia Encarta.

    [5]-Tomado de Cristianos en Acción. Contendiendo ardientemente por la fe (Judas  ) cristianos.en.accion.hoy@hotmail.com,viramers@hotmail.com Barranquilla, Colombia 

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